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La figura observada a través de la pintura
Una imagen es justamente una abstracción del mundo en dos dimensiones, aquello que hurta una dimensión al mundo real y por lo mismo inaugura el poder de la ilusión.
Jean Baudrillard
Oliver Esquivel asume su papel de artista plástico creyendo firmemente de las bondades que el medio de la pintura y el dibujo le pueden brindar dentro la contemporaneidad del arte.
En pleno inicio del siglo XXI, en un mundo convulso, plagado de imágenes, cargado de adelantos tecnológicos en donde la cámara fotográfica y el video se han vuelto herramientas accesibles para los usuarios de la telefonía celular, en donde el diseño y la impresión de imágenes son accesibles y habituales, Oliver Esquivel le apuesta en su lenguaje plástico a la figuración del acto íntimo, diario y casual.
Ambos retos, hacer figuración y usar los medios tradicionales de las artes plásticas podrían significar un “suicidio inminente como artista” en plena inercia del mainstream donde lo asombroso, cotidiano y espectacular de las nuevas tendencias de las artes visuales irrumpen con mayor facilidad que los medios y soportes tradicionales.
Sin embargo, la posición que asume lo fortifica, pues pocos profesionales del arte tienen la disciplina y la constancia de enfrentarse a la figuración, conducta sólo comparada con el deportista que entrena diariamente para tener una adecuada condición física. La figuración de Oliver es majestuosa y ornamental; por un lado, explora la dimensión del cuerpo en formatos muy por arriba de la escala natural, lo que provoca en el espectador el asombro por el acto cotidiano, y por el otro, el ornamento se convierte en un fino contrapunto que permite, además de respetar la figuración, deleitarse en las posibilidades del lenguaje plástico visual.
Sin duda, se descubre que la génesis del acto pictórico surge de la fascinación por la fotografía. Podríamos aseverar que la composición de sus obras proviene de la mirada del lente fotográfico; sin embargo, el tránsito que realiza al lienzo pictórico o dibujístico viene cargado de elementos formales, de técnica y cuidado que permiten depurar un lenguaje rico en calidades tonales, contrastes, planos, medios tonos y acciones bidimensionales que logran provocar en el espectador infinitos imaginarios. Es ahí donde el valor del lenguaje plástico de Oliver se fortalece: por las posibilidades interpretativas y por la dimensión de cada obra que permite dilatar lo aparentemente banal.
Si el espectador se detiene a observar con detalle los elementos formales de la obra, verá piezas con un adecuado uso y elección del material y detectará composiciones estudiadas en formatos acordes a la intencionalidad que se persigue. No hay casualidad. Hay un estudio previo de la imagen y del impacto que se quiere generar en el espectador. Es un grito humanista en un desolado desierto social. Cada imagen remite al acto cotidiano y encubre una suerte de universo particular del individuo visto por el otro. El otro cuerpo, la escena descubierta, la mirada del rostro, el viaje de los cerdos al matadero, las burbujas de un juego perdurable y los sinnúmero de autorretratos que abundan en su producción, permiten que emerja un fino e intenso ornamento que desdibuja lo esencial, la figura, para avanzar en lo formal: el deleite por lo plástico.
A lo largo del proceso de construcción de su discurso visual, Oliver Esquivel ha explorado desde distintos planos el detalle del cuerpo, razón que le ha mantenido una constante iconográfica que lo liga a la visión cinematográfica del close-up, donde el acercamiento no posee una función demostrativa, sino intenta generar vínculos emocionales, sensorios y sensibles entre el espectador y la obra.
El poder de la ilusión brota en su particular tratamiento de la figuración, con un lenguaje fresco y sin ataduras, que a medida que madura, gana más desgarro y pierde la dependencia a la imagen fotográfica. Comparto con gusto el riesgo de seguir creyendo en la pintura y el dibujo. De manera contundente, se denota el impulso creativo en su propuesta plástica: discurso visual propositivo, contemporáneo y vigente, más allá de la supuesta obsolescencia de los medios tradicionales.
Othón Téllez
Septiembre del 2008
www.othontellez.com.mx
Professional Experience:
Oliver Esquivel Nace en Aguascalientes, Aguascalientes en 1979, en donde estudia dibujo y pintura en centro cultural los arquitos, en 1999 ingresa a la Universidad Autónoma de Aguascalientes y participa en el diplomado de Historia y apreciación del Arte, en el 2000 se traslada a Guanajuato e ingresa a la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Guanajuato y al mismo tiempo toma varios cursos y talleres en el Instituto Cultural de Guanajuato, en el 2004 estudia dibujo y escultura en la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con siete exposiciones individuales y aproximadamente en 20 colectivas tanto en México como en el extranjero, fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Aguascalientes en su emisión 2003, actualmente cuenta con la beca Artitas con trayectoria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Aguascalientes, su obra ha sido seleccionada en el XXVI Encuentro Nacional de Arte Joven 2005, en la XII Bienal Nacional Diego Rivera de Dibujo y Estampa 2006, en el “Premio Nacional de Pintura 2008 José Atanasio Monroy” , en las tres emisiones de La Bienal de Dibujo y Pintura Enrique Guzmán, en el 3er Concurso Nacional Universitario de Arte, ENEAP 2002, entre otras. También se desarrolla como docente en la Escuela de Artes Plásticas “Antonio Segoviano” del Instituto Cultural de León, La Universidad de Guanajuato y en el Instituto Tecnológico de Monterrey Campus León.
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